Extractos del ensayo con este título, publicado en el libro "Tropicalia Caraqueña" de Federico Pacanins*
Yo no adivino si lo voy a emocionar no.
Yo sé que lo voy a emocionar, porque las
estructuras que sagradamente mantengo
son afro-cubanas, y esas estructuras entre-
garán tensión y resistencia para llevar al
climax a cada composicón (…) Los últi-
mos diez años han sido un desastre para
nuestro formato de música bailable, con
un puñado de orquestas conversacionales
descuidando la estructura de la que hablo.
Tú puedes morirte del fastidio bailando
esas cosas. No hay animación alguna, to-
do el foco reposa en el cantante; la música
es anticlimática y esto para mí es el peor
pecado, porque la verdadera esencia de
una orquesta de baile está en traer la
alegría de quienes extrajeron los ritmos y
las escalas de sus propios pesares histó-
ricos…
Eddie Palmieri
Llega a la memoria como al principio fue Bauzá. Y Machito. Un poco antes Ellington se anticipó a la futura mezcla: juntar afrocaribe con jazz, trataba. Con él era también Juan Tizol, trombón de Puerto Rico, inyectándole clave a su "Caravana" ducla y a otros compuestos musicales de parecida estirpe. Casi hubo un antes de Ellington de los 30; aquellos principios del siglo XX con Morton –Jelly Roll–, Olier –el "King"–, Handy –W.C.– e ilustre compañía. Gente primigenia del jazz buscando lado español a Nueva Orleáns, para bautizar al sonido con ritmito gallego: spanish tinge, así le dijeron. Luego tocaron los pianistas de Nueva Cork dándole al spanish tinge, mientras Ellington y su Tizol quedaban casi solos, únicos y exclusivos antecesores directos. Hasta que llegó el principio; digo, años 40 del be-bop. Nueva York-Cuba, Cuba-New York.
Pero al principio –ya se habló– fue Bauzá. Y Machito.
(…)
Los años 40 de guerra y posguerra asientan internacionalente la siembre y cosecha jazzofila caribeña. Un cuento muy repetido dice que entonces Machito tocaba cierto pregón que Miguelito cantaba… Boootellero… Pero tuvo Machito que dejar el frente de la orquesta e irse al frente de la guerra mundial; cosa de entregar en Bauzá la responsabilidad completa en el mientras tanto. Y mucho se recuerda cómo Mario tomó ventaja del tal "Botellero", fuera ya de la parte vocal, dejándole su sencillo mambo instrumental listo para darle duro a la trompeta, al saxofón –¡a la descarga! ¡A improvisarrrrrr!–, y llegar así a la feliz transformación de "Botellero" en "Tanga", cual tema fundador de la propia fusión final con otros personajes primigenios y centrales, siempre listos para amar el pedazo complementario de propia e importante historia:
Un Arturo "Chico" O'Farrill, dándole alcance al Bebop cubano con el diseño de poderosas orquestaciones; Dizzy Gillespie… Be-Bop-be-bop… genio fusionador, quien en verdad captura lo que Machito –o lo de Bauzá–, coge swing tropical, pide buen consejo, atrapa al Chano Pozo, conguero afincador como ninguno, y se hace del George Rusell para que ponga cabeza a toda esa cosa furiosa… Cubano-Be, Cubano-Bo… tal cual canta y cuenta en los años 40 el nuevo e internacional pregón.
Llegan al fin los años 50 con tanto del mensaje echado, que hasta el blanco de Kenton se sirve de "El manicero". La moda del bongó lleva la música adonde mismo debía: al salón de baile, al Palladium, sitio de Nueva York, para que Machito de vuelta siga adelante y de Cuba muestren la facultad del soneo instrumental –descargas de Cachao, el Bebo Valdés y su gente. Para que al fin arribe un Pérez Prado rey del mambo… ¡aaaaahhh!... de España recuerden la nacionalidad de Xavier Cougat, o del propio Nueva Cork –José Curbelo… José Curbelo…–, pues arranquen otros dos legítimo profetas: el Tito cantante y el Tito timbalero.
Ahora es cuando la música coge impulso superior. Da mambo, rumba o chachachá jazzificados; músicos y bailadores se acercan… Blancos, amarillos y negros; buenos y malos… Es la rumba de Puente aguantando un orquestón –"El Rey", lo nombrarán–, de Tito Rodríguez cantando y jazzeando con ajenos o propios desde el Palladium… El que se fue o hace alta, hace falta el que vendrá… así dicen los melómanos que Rodríguez, años después, le cantó a Puente, antiguo socio, desde entonces rival –pero no fue así, ¿o sí?
Todo el mundo toca y baila mambo-jazz. Todo músico del ambiente reclama paternidad de la sabrosa invención; hasta Bauzá, Mario, a quien no le hace falta y, por supuesto, hasta Machito, a quien tampoco.
(…)
Atención, mucha atención, a pasar la página: viene el tiempo de los años 60. Y de los 70. Años de rock y cerramiento de Cuba. De allá vino el germen del comienzo, pero el comienzo estaba ya terminado.
¡Fuera las orquestas viejas! ¡Fuera las hordas cubanas! ¡Bienvenido el nuevo sonido! La gente caribeña del Niuyork en español grita: ¡Arriba la salsa!... ahora que mamá, no está aquí… dame un chachito, pa'güelé…
Todos los que eran van al matadero… ¡Gallegos!... Sólo Puente y Machito de milagro se salvan, mientras a Rodríguez, Tito, el otro profeta aquél, bien se lo lleva quien lo trajo. Entretanto, ora la piadosa multitud: salsa reina, protectora de los lazos, Ray Barreto, Pete Rodríguez –el de Micaela con su Boogaloo–, Eddie Palmieri y Richie Ray, te cultivan y veneran. Así sean favorecidos el conjunto pequeño de ritmo, trompetas, piano y trombones, si acaso. Sonido de Niuyork; aderezo de Puerto Rico con jazz y duende cubano. Afinque verdadero para solistas virtuosos, convertidos, que allí están.
Doc Cheatham, el indio Cherokee, viejo hacedor del swing-swing, ahora trompetero del piano jazzístico del Richie Ray. Barreto, el "Manos duras" de Wes Montgomery, también profetizado el elemento watusi. Willie Bobo, Mongo Santamaría y su "Watermelon man" –el "Pavo" Frank estuvo contigo. Eddie Palmieri con el Barry Rogers del trombón, adoptando los trompetazos del grande Chocolate Armenteros, dando montuno a la izquierda del piano, y las mejores improvisaciones posibles con las blancas y las negras de su derecha –tu hermano Charlie, Palmieri; también el gigante de tu hermano metido con Kako, Chombo, Jhonny Pacheco, Louis Ramírez y esa gente de las Estrellas Alegres.
¿Por qué gente con nombre norteamericano está metida en esto? ¿Charlie Fox, Barry Rogers, Larry Harlow…? Pero si es que norteamericanos vienen siendo tantos y tantos importantes: los Palmieri, Charlie y Eddie, Barretto, Pachecho, Willie Colón, Richie Ray y hasta el propio Puente… todos nacidos y criados en la manzana de las manzanas, cerca del Fuerte Apache de los González –Andy y Jerry, calle de por medio con todos los Barry, Charlie y Larry imaginables. ¿Entonces? Entonces todos enllamados como ovejas seguidos al ritmo de los pastores salsosos del otro lado del charco.
(…)
¿Y la Caracas del Trabuco con Naranjo elevando el nivel del toque? Es la Caracas que, por otro lado, baja al Terminal de pasajeros de la Guaira a bailar carnavales, así sea en traje de baño y chancletas. La misma de templetes, cervecerías o Poliedro con festival mundial en manos de la Típica 73 y crítica dura para con el bailar (totalmente caraqueño, por demás) de patas escobilladas, barriendo en un chacachaca acompasado a las charrascas y bajos… Nankingcole-Natkingcole… de Billo's o Melódicos… ¡si es que así es nuestra vaina, vale!... De carajitas, muchas, pegadas con cola al motorizado para captarle su ranking, y abreviarse de pura rueda libre lo que antes sólo los boleros descubrían. La ciudad toda que adopta el sonido de Joe Cuba transformado en el Mango de los sofisticados, o de los muchachos de escalinatas "pa'rriba", Sexteto Juventud propio de… Qué malo es estar, estar en la cárcel… Ciudad que ya había visto al "Pavo" Frank Hernández dirigir un orquestón a lo Tito Puente y acepta al combo de de Federico –orquesta precursora de trompetas y trombones entre nosotros– para dar iicio al concepto con el disco "Llegó la salsa". Aquel año 66 de Carlín, el negrito Kalaven y Dimas cantando… Pobre Cocolías, se lo llevó la policía…
Caracas: ciudad que coge mensaje de La Perfecta del Palmieri pequeño, con aquellos trombones de Los Dementes de Ray Pérez, o con las trompetas de los consiguientes Kenyas y Calvos (por allí están grabados los "Hukeleles" o las descargas con Lewis Vargas y Luis Arias pitando de verdad, ¡vaya!). Ciudad que conoce su punto salsero superior –Salsa Mayor, también– cuando la Dimensión de Wladimir ofrece al máximo exponente de todos los máximos exponentes: un Oscar D'León de sí mismo, de la Dimensión y de La Crítica. EL gran sonero por todos esperado con su himno central que nunca deja de decir… así te darás de cuenta, que si te engañan, duele… ¡Llorarás!
En verdad nadie engaña, nadie llora. La palabra niche se siembra con orgullo por fuerza de la onda salsosa: niche, ¿y qué? ¿Verdad uniforme azul, Marvin Santiago, Ángel Canales, Henry Fiol? Si es que donde más pinta hay, sifrinos, se bailó lo de Micaela, lo de Ray y el Jala-Jala, lo de Palmieri con su Champaña, al Tito Puente de… Oye como va… Si es que el ambiente deja colar las esencias de los niuyorquinos latinosos, al lado de la cosa puertorriqueña de un Gran Combo de Puerto Rico… y los zapatos de Manacho son de cartón… por sólo decir.
Bien, bieen… pero no todo aquello brilla bien dentro del experto oído caribeño. El tumulto es tan poderoso que poco tardan los maestros consagrados en dejar saber ciertas opiniones aguafiestas:
Salsa: no existe, es un nombre, algo como decir salsa de tomate… una expresión americanoide de los latinos en Estados Unidos… (Billo Frómeta).
Salsa: Yo sólo conozco una salsa que venden en botella y llaman Ketchup. Yo toco música cubana (Tito Puente).
Salsa: Réplica de lo que venimos haciendo en los últimos cincuenta años (Machito).
Salsa: Es una farsa, no existe; porque su verdadero nombre es guaracha… sólo a los tontos les puede gustar ese mamarracho de música (Dámaso Pérez Prado).
Pensadores musicales, salsófilos de concepto, mi gente (¿lo más grande de este mundo?), el guante está echado por poderosos caballeros; la música sigue sonando como nunca, cierto, pero llegó la hora de contestar firma, sin aguaje:
Alberto (Naranjo): Una etiqueta cómoda para acumular cantidad de géneros (…) es una forma, o un fondo; tal vez un término integracionista que acumula música caribeña de distinta estirpe, a veces buena y a veces…
César Miguel (Rondón): La salsa es una forma abierta capaz de representar la totalidad de tendencias que se reúnen en la circunstancia del Caribe urbano de hoy [1980]; el barrio sigue siendo la única marca definitiva.
Juan Carlos (Báez):Música cubana evolucionada con los aportes de las comunidades latinas instaladas en Nueva Cork, en contacto con los estilos negros norteamericanos, con un contexto urbano y contemporáneo, con una soltura y cadencia que se aprecian al instante.
Gracias, profesores (...)
_________________________
Este texto fue extraído de las páginas 105 a la 112 del libro "Tropicalia Caraqueña".
* Federico Pacanins (Caracas, 1955) es locutor, ensayista, melómano y crítico musical. Es productor de distintos programas de radio, y de distintos discos compactos del sello Obeso&Pacanins y de la colección "Siglo XX revisitado". Es colaborador frecuente de las revistas Imagen, Fundación Bigott y Complot, y autor de distintos libros de variada índole cultural.